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ArteTerapia Junguiana, una propuesta de individuación original

A veces nos vuelven los recuerdos y el sentimiento de nostalgia nos lleva a otro tiempo o lugar.

Hace unos días llegué de nuevo sutilmente hasta el clarividente y bello poema de William Wordsworth, escrito en 1806,Insinuaciones de Inmortalidad por Recuerdos de la Temprana Niñez.

Desde el primer párrafo describe con la sutileza y profundidad únicas de la verdadera creación artística, la cualidad de la visión durante la Infancia, pero no la infancia profana, buena o mala de nuestra narraciones personales, sino la infancia sagrada que nos pertenece como especie.

Esa Infancia sagrada en el Ser Humano, que vivimos en nuestro interior, la Infancia sagrada que vamos olvidando a raíz de nuestras experiencias decepcionantes con el mundo, esa Infancia visionaria, cuando iniciamos la segunda mitad de la vida, suele estar enterrada.

Sin embargo, esa nostalgia delata su importancia.

“Hubo un tiempo en que prados, bosquecillos, arroyos,
la tierra, y toda vista acostumbrada,
me parecían ser, en luz celeste
adornos, la gloria, la frescura de un sueño.
Hoy ya no es como fue,
me vuelva a donde quiera,
de día o por la noche:
las cosas que veía no puedo verlas ya”.

Un poco más adelante, el poeta presenta su reflexión…

“Nuestro nacer es sólo un dormir y olvidar:
el Alma que se eleva con nosotros, la Estrella
de nuestra vida, tuvo su ocaso en otro sitio,
y llega de muy lejos:
no en un entero olvido,
no del todo desnudos,
sino arrastrando nubes de gloria hemos llegado
de Dios, que es nuestro hogar;
¡en torno nuestro hay Cielo en nuestra Infancia!
Sombras de la prisión se empiezan a cerrar
sobre el Niño que crece,
pero él mira la luz y de dónde le afluye,
en su gozo lo ve,
el Joven, aunque a diario ha de andar alejándose
del Este, es sacerdote de la Naturaleza
todavía, y su espléndida visión
le sigue, acompañando su camino;
al fin, el Hombre nota cómo muere
y se extingue en la luz del común día.”
En el laberinto del día a día soltamos nuestro hilo de oro…
¿Cómo volver a esa visión interior tan profundamente restauradora de nuestra totalidad psíquica? 
“Esos vagos recuerdos,
Que, sean lo que sean
son la fuente de luz de todo nuestro día,
son la luz dominante en todo nuestro ver;
nos sostienen y abrigan, con poder para hacer
que estos años ruidosos parezcan sólo instantes
en el ser del eterno Silencio: las verdades
que despiertan a nunca perecer:
que ni desatención, ni esfuerzo loco,
ni el Hombre, ni el Muchacho,
ni todo lo enemigo de la dicha
puede borrar del todo o destruir.
Por eso, en estación de tiempo claro,
aunque estemos muy tierra adentro,
nuestras Almas tienen visiones de ese mar inmortal
que nos trajo hasta aquí;
y hasta allí pueden ir en un momento
para ver a los Niños que juegan en la orilla
y oír las poderosas aguas siempre dar vueltas.
diciembre 10, 2018

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